Nara, antiguamente conocida como Heijo-kyo, fue la primera capital de Japón entre los años 710 y 794. Es reconocida por su rica historia y sus tesoros culturales, incluidos tres de los Lugares Patrimonio de la Humanidad de Japón. En particular, Nara es famosa por su Gran Buda, alojado en el templo Todai-ji, y por sus amistosos ciervos que pasean libremente por el parque de Nara. Además, Nara cuenta con una gran variedad de delicias culinarias, como el Kuzu Mochi (un popular tentempié hecho con pasteles de arroz mochi), el Narazuke (verduras encurtidas), el Miwa Somen (fideos de trigo) y el Kakinoha Zushi (sushi envuelto en hojas de caqui).