Todo es muy rico. Leche, quesos y hasta la pizza estaba espectacular. Podés pedirla y comer en el jardín bajo los árboles. El taller de quesos está ok, nomás para pasar el rato
Comimos dos pizzas, una margarita con base de tomate y otra blanca con queso de Furano. Las dos tenían una masa tirando a chiclosa. Margarita mejor opción.
Vinimos pensando que se podía hacer una visita guiada y que sería interesante conocer el proceso de elaboración del queso, pero no merece la pena.
Hay tres panfletos y dos vitrinas donde se puede ver alguna máquina en funcionamiento,si tienes suerte, y poco más.
Es más una tienda de pizzas, helados y quesos.
No merece la pena desviarse