La mayoría de los visitantes pasan entre 90 minutos y 2 horas en el pueblo. Esto incluye pasear por las casas tradicionales, presenciar una actuación cultural y ver demostraciones de artesanía. Si participas en talleres o cenas en el restaurante, permite entre 2,5 y 3 horas.
El pueblo ofrece folletos en inglés y señalización básica en las principales exposiciones. Las actuaciones culturales incluyen una narración limitada en inglés. El personal tiene conocimientos básicos de inglés para la venta de entradas y las consultas. Los materiales en japonés contienen información más detallada.
Hay talleres prácticos de tejido, cerámica y teñido textil. La mayoría exige tasas separadas de ¥500 a ¥2.000 dependiendo de la actividad. Las demostraciones básicas se incluyen con la entrada. Los talleres populares pueden requerir reserva previa durante las temporadas altas.
El pueblo es adecuado para todas las edades. Los niños pueden probar disfraces tradicionales y ver animales en los terrenos. El diseño abierto es seguro para explorar. Los cochecitos pueden tener dificultades para navegar por caminos estrechos y suelos elevados en edificios tradicionales.
El pueblo funciona durante todo el año. De octubre a abril hay un clima suave y menor humedad. De junio a septiembre traen calor, humedad y la temporada de lluvias de mayo a junio. La temporada de tifones va de julio a octubre y puede afectar ocasionalmente a las operaciones.
Totalmente recomendable, si tienes niños se lo pasarán muy bien haciendo las actividades. Es un pequeño parque con casas tradicionales de las islas. Tienen muchas actividades, como pintar Shisa (reserva antes), ver las danzas y escuchar la música tradicional (no te lo pierdas, es muy bonito y los artistas son gente maravillosa), comer donuts de Okinawa, dar de comer a monos ardilla (actualmente por el covid solo se pueden visitar, pero sin dar de comer, sigue siendo muy divertido), ver las vistas des de el mirador (espectacular) y pasear por una zona de manglares. La gente del parque es muy amable y si hablas un poco de japonés los músicos y la bailarina te contarán muchas anécdotas e historias de cuando eran jóvenes y de la historia, tradiciones y cultura de la isla.
Es un lugar donde los monos no están en libertad. Hay una valla electrificada para retenerlos. Lo que fue desgarrador es el búfalo que tienen en un espacio pequeñísimo, atado... Horrible, la verdad. Nos fuimos enseguida.
El búfalo es una vergüenza!!! Lo tienen atado con apenas dos metros de cuerda. Me pareció terrible. El sitio está genial pero por favor, que hagan algo con ese pobre animal en una charca diminuta y sin posibilidad de moverse.
Me encantó la naturaleza del sitio, ver las manos y lo mejor el mirador de arriba
Económico para lo que ofrece
** mejor que no haga mucho calor… o elegir bien la hora de visita