Cualquier persona que ame el arte tiene que venir a visitar este museo de verdad que es único y original. Es pequeñito y tiene dos cafeterías y dos tiendas de regalo muy adorables y con unas vistas preciosas. Había leído a cerca de los kimonos expuestos pero no el echo de que es arte en kimonos.
De verdad merece la pena!! Y la entrada es tan bonita, parece que vayas a entrar en un templo escondido en el bosque.
Un museo digno de ver, por sus kimonos, por la arquitectura y por el entorno. La tienda de regalos es muy barata y tiene detalles muy bonitos. Como curiosidad, decir que la casa está construida en forma de pirámide para evitar la humedad que es muy perjudicial para la conservación de los kimonos.