Al igual que su hermano, es un templo cargado de historia. Las dimensiones son gigantescas y tiene un árbol de gingko de 500 años que hace juego con al resto de edificios enormes.
Espectacular por lo masivo de su aspecto pero dentro hay estas instalaciones budistas no sorprenden por su belleza aunque son siempre curiosas para los europeos.
Está cerca de la estacion, así que puede que te pille de paso a algún sitio. En ese caso, se puede visitar. Pero no se merece ir exclusivamente a verlo. Hay templos en Kyoto mucho más bonitos que este.
Si estás cerca de la estación de trenes debes venir a este templo. Abre temprano. No hay tanto turismo. Es enorme y con mucha paz. Entrada gratuita
Templo es impresionante, se respira calma, con poca gente. Las personas son muy amables, hay información en varios idiomas y un centro de información cómodo.
Hermoso lugar para visitar y recorrer en una rato de la tarde.