La puerta torii en el Santuario Sanno se encontraba aproximadamente a 900 metros del hipocentro de la bomba atómica cuando esta detonó el 9 de agosto de 1945. La enorme explosión destruyó por completo el pilar derecho de la puerta y la mitad de la viga transversal, dejando en pie solo el pilar izquierdo y la estructura superior parcial. A pesar de la devastación y su aparente estado inestable, esta mitad restante ha permanecido casi 80 años sin colapsar, desafiando las expectativas iniciales de que caería.