Fukushima es conocida por sus hermosos paisajes naturales, que incluyen montañas, lagos y aguas termales. Es famosa por lugares históricos como el castillo de Tsuruga y por su vibrante sector agrícola, que produce arroz, frutas y sake de alta calidad. La recuperación y resistencia de la región tras el terremoto y tsunami de 2011 también subrayan su importancia cultural.