Aunque la enseñanza se imparte principalmente en japonés, los visitantes con conocimientos limitados de japonés siguen siendo bienvenidos a participar. Las posturas y prácticas básicas de meditación pueden aprenderse mediante la observación, y los monjes están acostumbrados a trabajar con visitantes internacionales. Para estancias nocturnas, tener algo básico de japonés o organizar ayuda con la traducción sería beneficioso, ya que la experiencia implica seguir la rutina monástica diaria detallada.