El Templo de Engakuji está abierto todos los días de 8:00 a 17:00 (16:30 en los meses de invierno de noviembre a febrero). La entrada es de 500 yenes para adultos y 200 yenes para estudiantes de primaria y secundaria. Se aplican tasas adicionales para edificios especiales como Shariden (20 yenes) y Butokuden Hall.
Tome la línea JR Tokaido desde Tokio hasta la estación Fujisawa (50 minutos), luego transfieste a la línea Odakyu Enoshima hasta la estación Kamakura. Alternativamente, toma la línea JR Tokaido hasta Ofuna, luego la línea principal JR Tokaido hasta la estación Kita-Kamakura. El templo Engakuji está a solo 1 minuto andando de la estación Kita-Kamakura.
Las principales atracciones de Engakuji incluyen la famosa Puerta Sanmon (Tesoro Nacional), el Salón Shariden que alberga reliquias de Buda, el Salón Principal de Butsuden, el salón de meditación Butokuden y hermosos jardines de templo con flores de temporada. El complejo del templo cuenta con múltiples subtemplos, arquitectura tradicional y senderos tranquilos a través de bosques de bambú.
Para los cerezos en flor (sakura), visita Engakuji a principios de abril, cuando los terrenos del templo se llenan de flores rosas. Para el follaje otoñal (koyo), de finales de noviembre a principios de diciembre se presentan impresionantes hojas de arce rojas y amarillas. Las visitas a primera hora de la mañana durante estas temporadas altas ofrecen las mejores oportunidades para fotografiar y menos multitudes.
Sí, el Templo Engakuji ofrece sesiones de zazen (meditación zen) para visitantes los sábados por la tarde y domingos por la mañana. Las sesiones se imparten en japonés, pero se aceptan extranjeros. Se recomienda reservar con antelación. El templo también organiza retiros especiales de meditación y programas culturales a lo largo del año para quienes estén interesados en la práctica del budismo zen.
Un templo que normalmente se pasa por alto, y creo que es una parada obligatoria. Hay que bajarse una parada antes de la general de Kamakura, y descubrirás un templo muy tranquilo, lleno de paz y muy bonito. Muy recomendable su visita y sobre todo, nada masificado.
Nos bajamos en Kamakura Kita una estación antes de Kamakura y nos adentramos en este templo dentro de un entorno maravilloso, no hay tanta gente ya que no está tan publicitado. Luego de recorrer nos pudimos sentar a la sombra de los árboles y disfrutar de la paz tomando unos mates ( somos argentinos)
El templo no es muy turístico, sin embargo, ya sido uno de los que más me ha gustado en nuestro viaje a Japón. El área de meditación es imperdible. Las personas son muy amables
Increíble templo por 300 yenes. Tras muchas escaleras te encontraras la campana con una zona de resting donde hay dos monjes majisimos que además hablan inglés.