What other travelers are saying about Santuario Kifune
Un lugar en la montaña. El camino para llegar es precioso. Recomiendo realizar el camino a través de la montaña hasta Kurama aunque es pesado (es más ligero si se hace de Kurama a Kifune).
El Santuario Kifune, un sereno refugio enclavado en las montañas verdes al norte de Kioto, está dedicado a la deidad del agua y la lluvia. Este antiguo complejo de santuarios, con más de 1600 años de antigüedad, comprende tres santuarios, cada uno de los cuales ofrece experiencias espirituales y estéticas únicas.
Acceder al Santuario Kifune implica un viaje panorámico desde la Estación de Kioto hasta la Estación Kibuneguchi, seguido de un trayecto en autobús o taxi. Para quienes prefieren un enfoque más relajado, también es una opción caminar desde la Estación Kibuneguchi a través del hermoso campo. Al llegar, un conjunto de escaleras bordeadas de faroles conduce a los visitantes al salón principal del santuario.
El Santuario Kifune es conocido por su adivinación basada en el agua, mizuura mikuji, donde las fortunas aparecen en el papel al sumergirlo en agua. Además, la arquitectura del santuario, particularmente el estilo Nagare-zukuri del salón principal y la llamativa escalera de piedra, muestra el diseño tradicional japonés. Diversos festivales y eventos a lo largo del año, incluido el encantador Yuki Matsuri (Festival de la Nieve), ofrecen a los visitantes una conexión más profunda con la cultura japonesa y la atmósfera espiritual del santuario.
Después de visitar el Santuario Kifune, puedes explorar el encantador pueblo de Kibune, el místico Templo Kurama-dera y el majestuoso Monte Hiei, enriqueciendo tu viaje espiritual y cultural en Kioto.
Los orígenes del santuario están envueltos en leyendas, con conexiones a deidades del agua importantes para la agricultura y la prosperidad de Japón. Durante siglos, ha sido un sitio de peregrinación para emperadores y gente común que buscan bendiciones para la lluvia y el agua. Además, el santuario se ha relacionado con inspiraciones poéticas y es un lugar célebre para el emparejamiento, lo que lo incrusta aún más en el tejido cultural y espiritual de Japón.
Tanto el santuario, las calles, la naturaleza alrededor y los sonidos del río son de lo más calmado que encontré en todo Kyoto. Recomiendo 100% darse una escapada y visitar este lugar!! Aunque yo no me pude quedar mucho tiempo, recomiendo quedarse a comer en alguno de los restaurantes junto al río y más tarde esperarse a que anochezca para ver los caminos con los faros prendidos. Y no olviden ponerse repelente para moscos!!
El templo es muy bonito pero está bastante alejado del centro. Aún así valio totalmente la pena visitarlo a pesar del clima lluvioso. El momiji se aprecia muy bonito en esta zona de Kioto. Como a las 4pm encendieron las linternas (diciembre).
El templo está enclavado en un entrono boscoso realmente espectacular y es recomendable 100% visitarlo.
El Santuario de Kifune-jinja, fundado en el año 1.055 y está consagrado a Takaokami no Kami, dios del agua.
Allí compramos unos omikuji o papeles de la fortuna que se hacían visibles con el agua. Había que poner el papel sobre el agua del arroyo que pasaba por el templo y aparecía el mensaje en japonés. Pero, muy modernos ellos, tenía un código QR en el que te ponía la traducción en inglés.
Hicimos una excursión de mediodía a Kifune y Kurama. El templo de Kifune estuvo bien, aunque los hay mejores. Sin embargo, desde allí sale una ruta de senderismo a Kurama de unas 2h y media muy chula