Aparcamos el coche en el aparcamiento gratuito del lado del Pacífico, al otro lado de la carretera nacional, y dimos un paseo por el pueblo. Parecía que el estilo de vida tradicional del casco antiguo seguía intacto, y pudimos disfrutar del paisaje urbano sin ninguna tensión. Fue allí donde vi por primera vez las singulares estructuras con forma de tejado adosadas a las paredes; al parecer, se llaman tejas de drenaje.
Mientras paseaba por las calles de Kiragawa, me fijé en una antigua oficina de correos que permanecía en silencio.
Sus paredes blancas, su puerta de madera y la teja con forma de gárgola que lucía el símbolo del servicio postal...
Transmitía una sensación de nostalgia, un lugar donde el tiempo parecía transcurrir lentamente con la brisa.
El edificio estaba bien conservado, y todo el pueblo daba la impresión de estar cuidadosamente protegido.
Numerosas casas con muros de piedra y ventanas enrejadas lo rodeaban, creando la sensación de haber viajado en el tiempo al antiguo Japón.
Parecía menos un lugar turístico y más una "escena de vida que respira con serenidad",
y recomiendo dar un paseo tranquilo con la cámara en mano.
El paisaje urbano, envuelto en el aroma del mar y el bosque, es verdaderamente apacible.
Una vez que lo visites, jamás olvidarás esta tranquilidad.
Un tranquilo pueblo comercial en Tosa donde el tiempo parece haberse detenido.
El paisaje urbano de Kiragawa, que floreció desde finales del período Edo hasta principios del período Showa, se mantiene prácticamente intacto hasta nuestros días. Paredes de yeso negro, tejas drenantes y techos estilo udatsu. Cada casa parece evocar el clima local y la sabiduría de sus artesanos.
Impresionantes son las medidas de protección contra el viento y la lluvia, exclusivas de esta región propensa a tifones. Tejas drenantes rodean los muros y adoquines apilados en la base de los edificios, protegiéndolos del viento y la lluvia. Este paisaje urbano, que no se ha vuelto demasiado turístico y aún conserva señales de vida humana, resulta relajante incluso al pasear por él.
Si bien no hay grandes instalaciones turísticas, el mayor encanto de este pueblo reside en su abundancia. Pasear por las calles tradicionales, disfrutar del paisaje desde las terrazas de las casas particulares y escuchar el crujido de las tejas al viento, es un momento que te hará sentir como si escaparas del ajetreo de la modernidad.
Puedes obtener información básica en Machinamikan, que también ofrece una introducción detallada a la historia de la ciudad y los edificios más destacados. Está cerca del cabo Muroto, por lo que es recomendable visitarlo durante un recorrido por Muroto.
[10/12/2024]
Al llegar a la zona, me encantó descubrir un paisaje urbano con encanto, con edificios de gran valor histórico cuidadosamente conservados, ideales para un agradable paseo.
Además, hay un aparcamiento gratuito para turistas al otro lado de la calle, junto al mar.
23 de noviembre de 2018 (viernes)
Tejados singulares (pueblo con paredes blancas y tejas de drenaje, reconocidas como patrimonio nacional), muros de piedra
No había otros turistas, así que pude pasear tranquilamente.
15 de septiembre de 2013