Nos gustó mucho el Castillo de Kochi. Entramos y subimos hasta la parte más alta, una experiencia que vale la pena. Hay escaleras empinadas y varios desniveles, por lo que puede ser poco accesible para personas con movilidad reducida.
El castillo de Kochi es pequeñito pero de gran importancia en el patrimonio de Japón porque es uno d Elos pocos que conservan su estructura intacta. Las vistas desde su torre son impresionantes y en la época de los cerezos en flor se llena de lamparitas que se encienden por la noche y bajo las cuales las familias hacen el Ohanami, un picnic para celebrar la llegada de la primavera.
Maravilloso, pero muchísimas escaleras en el parque para entrar al castillo y dentro para llegar arriba de la torre , y estas últimas son muy empinadas
Un lugar sumamente tranquilo, un templo magnífico, jardines preciosos, se respira paz, eso sí, con gradas pronunciadas, difícil para personas con dificultades físicas