Lugar muy tranquilo, pequeño y rodeado de naturaleza. Es el santuario sintoísta más antiguo de Japón. Tiene un amuleto del conejo muy lindo que dentro esconden un omikuji con la fortuna. Un señor nos enseñó a acariciar la cabeza de una estatuilla de conejo que hay en la entrada.
De ahí, seguimos caminando, una subida en la naturaleza hacia el mirador Daikichiyama