What other travelers are saying about Faro de Yakushima (Faro de Nagata)
No creí que me gustara tanto. Se ve la isla de kuchinoerabu. Es un lugar muy pequeño y al faro no se puede entrar, no hay mucha gente asi que puede verse con tranquilidad.
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Preguntas frecuentes
Puedes llegar al Faro de Yakushima tomando un autobús o conduciendo desde el Aeropuerto de Yakushima o el Puerto de Miyanoura. El faro es accesible mediante una corta caminata desde el área de estacionamiento más cercana.
El Faro de Yakushima, también conocido como Faro de Nagata, se encuentra en la isla de Yakushima en la prefectura de Kagoshima. Está ubicado en la costa occidental de la isla.
Generalmente, la torre del faro no está abierta al público para subir. Sin embargo, puedes disfrutar de la vista desde los alrededores.
No, no hay tarifa de entrada para visitar el Faro de Yakushima. El faro está abierto al público de forma gratuita.
Este faro fue construido en 1897 y tiene la forma de una iglesia de piedra. Fuera de la muralla, en la parte trasera, hay un santuario dedicado a Ebisu. El camino que lleva hasta aquí es bastante estrecho, y hay zonas donde los desagües no tienen tapa, así que hay que tener cuidado.
El letrero a la entrada desde el camino forestal es difícil de ver y fácil de pasar por alto, así que tengan cuidado.
El camino al faro es bastante estrecho, así que conduzcan con precaución.
El pequeño faro blanco es muy bonito y el paisaje es maravilloso. La brisa que soplaba era muy agradable.
El camino para llegar es estrecho y atraviesa una zona cubierta de vegetación, lo que te hace dudar de su existencia. Pero al llegar al final, encontrarás un precioso faro blanco y una vista espectacular.
Detrás del faro hay un pequeño santuario ⛩️, ¡así que no olvides unir las manos para orar!
El acceso está actualmente prohibido.
El faro se alza sobre un acantilado escarpado. Los muros de contención que lo rodean ocasionalmente revelan ladrillos donde se ha desprendido el mortero, lo que le da un aire histórico. El hormigón del faro está en tan buen estado, sin grietas, que cuesta creer que se terminara de construir en 1897.