Es el parque de atracciones más antiguo de Tokio. Fue impulsado a finales del XIX por un militar estadounidense. En la actualidad ofrece un aspecto retro muy atractivo. Es muy pequeño, a penas una veintena de atracciones menores. La entrada cuesta 1.000 yenes/adulto, pero para montarse en cada atracción hay que sacar un ticket o bien comprar una entrada con pase a todos los cacharritos por 2.300 yenes. No deja de ser una fricada, pero el recinto tiene su encanto. ¡Ah, importante! No dejar de ver y subirse al símbolo no oficial de Hanayasaki: el panda car.
Teníamos muchas expectativas, en su ingreso se paga un monto el cual no cubre poder subir a ninguno de los juegos ( se tiene que comprar un pase diario o tiket para poder subir alguna de las "atracciones") encontramos que no vale la pena su ingreso apesar de ser un parque antiguo.
Importante mencionar la excelente disposición y amabilidad de sus trabajadores.
Magnífico lugar, experiencias diferentes a lo que estamos acostumbrados en los parques de diversiones. Combinan tecnología con tradiciones de antaño. No hay tantas colas porque avanza rápido el servicio. Muy bien organizado. Vale la pena estar aquí. Hay retos divertidos!!!
Sin duda alguna, el mejor Meron Pan de todo Tokyo. Buenísimo y por un precio interesante, unos 700 yenes
Montaña rusa divertida pero tampoco extrema, por lo que está bien par ir en familia y pasar un buen rato. Nosotros solo montamos en esta, pero había muchas más atracciones para todo tipo de público. Excelente.