Santuario, muy frecuentado y visitado, por el pueblo japonés y sin entender lo que significa para ellos, el turismo. Pero, si entiendes que es un templo religioso y con educación, merece la pena visitarlo.
Es un lugar muy bonito. Por favor, sea respetuoso, no hable fuerte en el santuario, respete los lugares donde no se deban tomar fotografías.
Para mi, algo muy curioso es que afuera del santuario hay una pequeña heladería donde venden helados de sabores bastante distintos a los que suelo ver... obviamente, sólo se puede comer ahí, no en el santuario!