Un templo realmente muy lindo para visitar en Kioto. La entrada se compra directamente en el lugar y tiene un costo accesible de 500 yenes. El entorno es muy tranquilo y permite tomarse un momento de pausa en medio del recorrido por la ciudad.
Desde el templo se obtienen vistas panorámicas muy bonitas de Kioto, especialmente recomendables si el día está despejado. Es un sitio bien cuidado, con espacios ordenados y una atmósfera espiritual que invita a recorrerlo sin apuro. Sin dudas, una parada recomendable para quienes quieran conocer un templo menos concurrido y disfrutar de una linda vista de la ciudad.
Se debe visitar si es que estás en Kyoto...
Uno de los shrines más bellos qué he tenido oportunidad de ver, el atardecer con los diferentes colores de las hojas otañales es un espectáculo por el qué vale la pena la MASIFICACIÓN qué se pudiera encontrar.
Desde la entrada al templo puedes sentir la magia y el poder espiritual de este bello lugar. Es tan grande y hermoso que sin duda merece dedicarle un día entero.
Los lugares más icónicos te dejan pasmado de tna bellos qué son pero los caminos alrededor pueden fascinar con la calma y paz y que tal vez los más frecuentados no brindan al 100%
Los lugares que son patrimonio de la humanidad tienen su rango por su solo. Y aunque me molesto al principio la multitud, siendo un lugar de respeto, la magnificencia del templo, a la hora que fui al atardecer, lo hacen un imperdible. Maravilloso. Que te sellen tu goshuincho con caligrafía y timbres es un espectáculo único. Y aunque vine en invierno me regalo un espectáculo realmente hermoso. Tendré que venir en las otras estaciones, no más.
Uno de los mejores santuarios que puedes visitar en Kioto es este.
Nosotros fuimos un día entre semana a las 12 del día y estaba llenísimo, así de que te han considerado que hay mucha gente.
El complejo está lleno de otros templos que tienes que subir y bajar para poder verlos todos adentro. Encontrarás dudas gigantes y es muy bonito para tomar fotos
El templo más fotogénico y concurrido de Kioto y de Japón. Vistas espectaculares del atardecer si coges sitio. La subida por la ladera es como una procesión de gente. En la entrada del templo hay un pequeño challenge de fuerza física de levantar una barra de hierro. Ni yo ni los cien que probaron ese día consiguieron separarla del suelo. Una bella estampa del templo y del bosque desde el mirador de enfrente.