Increíble santuario. Lo más bonito que hemos visto en todo lo que llevamos de viaje en Japón. Qué maravilla de sitio.
Y su arquitectura pensada sin clavos es impresionante.
Hicimos una visita tanto de día como de noche, y es muy bonito. Se encuentra completamente integrado en la naturaleza y está super bien cuidado. No se puede entrar al edificio pero aún así merece la pena visitarse. La entrada es gratuita y las 24 horas del día
Santuario bastante bonito a los pies de la montaña. Si vas al atardecer y subes la colina tendrás unas vistas espectaculares de Takayama. La luz se filtra entre los árboles gigantes como si fuera un cuento. En la parte baja están las campanillas de cristal que suenan cuando sopla el viento.
Lo bonito no es el templo principal, una vez arriba de las escaleras, puedes atravesar un pequeño pasillo en la construcción de la derecha. Pasas esa abertura y llegas a otro templo con muchísimo encanto.
También es precioso fijarse en que dos de los altares en lugar de tener perros guardianes, uno tiene dos bueyes y otro dos zorros
Un lugar mágico por haber coincidido con los monjes recitando plegarias sintoístas. Entorno precioso un poco alejado del centro del pueblo rodeado por la montaña. La zona de Takayama es preciosa y merece pasear y descubrir sus rincones fuera del bullicio del mercadillo
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