Es un estanque precioso e inmenso. Me llevé una gran sorpresa al darme cuenta de que la mayor parte del estanque estaba cubierta de vegetación.
Esperaba ver muchas aves acuáticas, pero la única área del estanque que no está llena de plantas está reservada para que los visitantes den paseos por ella montados en barcas a pedales, así que sólo vi un par de cormoranes y unos pocos patos. Aun así, fue una experiencia maravillosa. Las aguas están habitadas por multitud de carpas.
Lo visitamos en un día lluvioso y en uno soleado. Aunque a principios de octubre todavía hace bastante calor en cuanto sale el sol, disfrutamos mucho más del día soleado. Hasta que no te planteas rodear caminando la totalidad del estanque, no eres plenamente consciente de lo enorme que es.
Sin duda, una de mis atracciones favoritas del Parque de Ueno.
Durante el verano realizan un festival para que se pueda disfrutar de la floración de los lirios. Puedes disfrutar de un gran estanque para ver esta temporada. Es un espectáculo natural muy bonito y además le suman el área donde puedes disfrutar del ruido que produce el viento con las Fūrin (campanas de viento). Toda el área está llena de puestos para probar alguna comida rápida o juegos de feria.
Además de un pequeño mercado con artículos antiguos para comprar
El estanque de la flor de loto en el templo Shinobazunoike Bentendō, muy cerca del parque Ueno. Si visitas el parque, puedes llegar caminando. Un lugar imperdible. Cuando niño, leía historias de Robert E Howard sobre el loto negro. Finalmente pude conocer a la ninfácea.
Está ubicado en el barrio de Ueno a pocos metro del parque de Ueno.
Dispone de lavabos hay un templo en medio donde las personas piden deseo y hay algun paradeta de comida de pinchos. En época de primavera depende la floración de los cerezos se puede ver bastante bien. Dispone de barquitos para dar un paseo por el estanque,pero cuando estuve yo la tienda estaba cerrada y poca floración del cerezo ya estaba pasada. Hay bancos para contemplar las vistas desdw el propio lago.
El estanque en si no es ni bonito, al menos en la época del año en la que lo visitamos (abril), en la que todo estaba lleno de cañas y plantas secas. Sin embargo, el conjunto del parque a lo que puedes sumar el templo, creo que sí merece la pena verlo.