Bonito parque en Tokio, al lado de una de las estaciones del Sakura Tram, uno de los dos únicos tranvías que aún existen en Tokio. Es ideal para ver cerezos en flor y, sobre todo, hay pocos turistas porque queda algo fuera de los típicos itinerarios. Tiene un pequeño funicular para subir a la cima, pero suele haber bastante cola y tampoco cuesta tanto subir a pie. El parque cuenta, además, con una extensa zona de juegos para niños donde además hay preservados un coche antiguo de un tranvía y una locomotora de vapor.