Es literalmente una isla sagrada, y el 90% de los residentes de Munakata nunca (o nunca podrán) pisarla en su vida. Antiguamente era visible desde el ferry de alta velocidad JR Kyushu Beetle, que operaba entre Hakata y Busan.
Una isla donde residen los dioses.
Desde que fue declarada Patrimonio de la Humanidad, ya no es posible desembarcar en ella, pero me alegra poder acercarme en barco.