Justo a la salida del santuario Itsukushima, a la derecha, encuentras este pequeño pero encantador lugar. Es muy tranquilo y se pueden ver ciervos alrededor. Me pareció increíble el trabajo arquitectónico con la madera y como la naturaleza se adapta a él.
Es la primera vez que nos niegan el hacernos una estampa, se negó a hacerlo ya que nuestro libro de estampas no hacía ninguna alusión a su dios Buda, hemos estado en otros tiempos budistas y nunca nos han puesto ningún tipo de problema, menuda vergüenza