El templo presenta una arquitectura distintiva de estilo chino del periodo de la dinastía Ming, destacando especialmente su salón principal lacado en negro llamado Taiseiden. Este diseño contrasta fuertemente con la arquitectura tradicional de templos japoneses, que normalmente utiliza acabados de madera natural. El audaz exterior negro y los elementos arquitectónicos chinos enfatizan la dedicación del templo al aprendizaje confuciano y sus conexiones culturales con China.
Aunque los visitantes pueden explorar libremente los terrenos y patios del templo, el acceso al interior del salón principal donde se encuentra la estatua de Confucio puede estar restringido dependiendo del día y de las ceremonias que se celebren. La fotografía generalmente está permitida en zonas exteriores, pero es recomendable consultar las políticas de acceso vigentes al planificar tu visita.
El templo está convenientemente situado a unos 400 metros de la estación de Ochanomizu, que está servida por las líneas JR Chuo y Sobu. Alternativamente, puedes caminar desde la estación Shin-Ochanomizu de la línea Chiyoda del Metro de Tokio. La corta caminata desde cualquiera de las estaciones facilita la combinación con otras atracciones de la zona.
La entrada a los terrenos del templo es gratuita, lo que lo convierte en un destino accesible para viajeros con presupuesto limitado. Esto permite a los visitantes explorar los patios, contemplar la arquitectura exterior y disfrutar de la atmósfera tranquila sin necesidad de entrada.
Sin guía de turismo es complicado entender la importancia del lugar. Porque el exterior no se ve tan especial. Si tienen tiempo después de visitar Akihabara, vale la pena visitar.
Curioso templo dedicado a Confucio que a menudo pasa desapercibido porque cerca tiene el santuario Kanda Myojin, mucho más popular. La arquitectura es austera, salvo si miramos a la decoración de los tejados, y al ser en negro, transmite paz y relajación.