Un sitio muy muy especial. Si te gustan los animales y la naturaleza es un Must. Lo unico a tener en cuenta, recordar que los ciervos son animales salvajes aunque esten acostumbrados a tratar con personas. Sobre todo los que estan abajo del parque son un poco brutos cuando quieren las galletas. Asique os recomiendo pillar las galletas mas arriba, alli hay menos ciervos y son mas tranquilos. Creo que vais a disfrutar mas de la experiencia.
Fui en noviembre del 2024 y sinceramente fue de mis lugares favorito de todo Japón 🇯🇵
Mi recomendación es que lleguen temprano para que puedan comprar el alimento para los venados ya que si llegan tarde no encontrarán donde comprar el alimento.
Yo llegué a las 13:00 y ya no había alimento.
Los venados son amigables pero cuidado si tienes comida porque tratar de quitártelo y te pueden morder por eso.
Me encantaría poder volver visitar Japón de nuevo.
Disfruten y respeten de este hermoso y sagrado lugar.
Bonito, pero ir con cuidado. Los siervos están demasiado acostumbrados a los visitantes por lo que incluso sin que tengas galletas te persiguen y rodean esperando les des algo para comer. Vi muchas personas asustadas y escapando de ellos porque les empujaban o le mordían la ropa. Recomiendo esconder las galletas de la vista de los siervos. Ponlas en tu bolsillo y solo saca una cuando quieras alimentar algún siervo. Levanta los brazos para demostrar que no tienes nada, por lo general eso sirvió para que no me siguieran por todo el parque.
Nara es precioso. Naturaleza, templos y ciervos por todas partes hacen que el paseo sea una maravilla. Ojo con las galletas especiales (200 yenes y solo pueden comer esas, cosa que me parece genial): en cuanto huelen que llevas una, te siguen en manada, te mordisquean la chaqueta y te dan algún que otro cabezazo cariñoso. Súper divertido… siempre que no te dé miedo, claro.
No son agresivos, son encantadores, pero tienen más radar que un detective. Puedes pasear tranquilamente por el parque, visitar templos como el impresionante Tōdai-ji, perderte por muchos rincones, comprar recuerdos (cómo no) y disfrutar muchísimo del entorno.
Un plan súper agradable y diferente: cultura, naturaleza y ciervos organizados mejor que muchas excursiones. Imprescindible si estás por la zona.
Un lugar hermoso donde los ciervos caminan libremente entre las personas. Aprendí que cada año se realiza una ceremonia para cortar los cuernos de los machos y evitar que se lastimen entre ellos o a los visitantes. Es un ritual sin sufrimiento, lleno de respeto, que refleja la armonía entre humanos y naturaleza.
Estar aquí es conmovedor: se siente una energía de paz y equilibrio difícil de describir. Es un lugar donde el respeto por todos los seres vivos se vuelve algo tangible.
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