Compramos la entrada junto con la entrada al castillo. El jardín va de más a menos, la parte del estanque es espectacular, pero luego va bien neutro y en disminución la verdad. Una ves nos dimos el recorrido completo, no nos dejaron volver al estanque.
Aproveché para visitar el jardín Koko-en después de recorrer el Castillo de Himeji. Antes de entrar, comí justo frente al castillo, lo cual es muy cómodo porque tanto el castillo como el jardín tienen entradas independientes. Recomiendo comprar la entrada combinada si tienes tiempo.
El jardín me pareció realmente precioso. Llegué alrededor de las 15:15 y había muy poca gente, lo que me permitió disfrutarlo con mucha tranquilidad. Lo que más me gustó es que no es un solo jardín, sino un conjunto de jardines temáticos dentro de un mismo espacio. Cada uno tiene su propio diseño, ambiente y sonidos característicos: el murmullo del agua, el crujido de la grava bajo los pies, el canto de los pájaros… Una experiencia muy sensorial que va más allá de lo visual. Dentro del jardín hay una casa de té tradicional, pero ya estaba cerrada cuando llegué. Me hubiera gustado probarla, así que si planeas visitar, te sugiero ir un poco antes para aprovecharla. En total, el paseo por el jardín me llevó más o menos una hora y fue un excelente cierre para la visita al área de Himeji. Un lugar perfecto para descansar, reflexionar y sumergirse en la estética y serenidad del paisaje japonés.
Muy agradable la ruta por estos jardines. En mi opinión vale más la pena visitar los jardines y el castillo verlo sólo por fuera si tienes poco tiempo.
Los jardines del castillo de Himeji son simplemente espectaculares. Se puede comprar una entrada combinada que incluye ambas visitas (castillo + jardines, recomendable). El nivel de detalles y perfección es increíble. Merecen mucho la pena. Son bastante grandes y tiene varias zonas y estanques, con lo cual se necesita más de 1 hora para su visita. La puerta de acceso no es la misma que la del castillo, sino que está a 5 minutos.
Un jardín espectacular, con poco turismo, en el que se respira una gran tranquilidad. Lo mejor es ir descubriendo cada rincón que ofrece. Si visitas el castillo, merece la pena acercarse y recorrerlo. La entrada es muy barata. Nosotros lo visitamos al terminar de ver el castillo.